Fachada del templo de la Parroquia San Juan de la Cruz

Historia y carisma

Historia de la Parroquia San Juan de la Cruz y del Carmelo Descalzo

De dónde vienen los carmelitas, cómo llegaron a El Salvador y cómo una casa de retiro terminó siendo esta parroquia.

La Orden

El Carmelo Descalzo nace en el siglo XVI

La Orden de los Carmelitas Descalzos fue fundada en España en el siglo XVI por Santa Teresa de Jesús, junto a San Juan de la Cruz, y con el tiempo se fue expandiendo por el mundo. Los primeros misioneros llegaron a América Latina en ese mismo siglo. Entraron por México y desde ahí fueron abriendo distintas misiones.

Centroamérica fue fundada por dos provincias españolas. Los primeros misioneros de la provincia de Navarra llegaron a Guatemala y a Panamá. Los de la provincia de Aragón y Valencia llegaron a El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.

Estatua de San Juan de la Cruz en el jardín de la entrada de la parroquia

El Salvador

Del Hospital Rosales a la primera parroquia

Los carmelitas llegaron a El Salvador por la década de los sesenta. Empezaron trabajando en el Hospital Rosales y en una pequeña capilla cercana, dedicados a temas de salud, hasta que ese trabajo fue creciendo.

De ahí nació la primera parroquia carmelita del país: El Carmen, en Colonia Roma. Con los años se convirtió en una parroquia muy grande, con movimientos numerosos, y de ese crecimiento nació la historia de esta segunda casa.

Capilla del Santísimo de la parroquia, un espacio de oración en silencio

El santo de esta casa

¿Quién fue San Juan de la Cruz?

Juan de Yepes Álvarez nació en 1542 en Fontiveros, un pueblo de Ávila, en una familia pobre. Entró al Carmelo joven y en 1567 conoció a Santa Teresa de Jesús, que lo convenció de unirse a su reforma. Un año después fue uno de los primeros frailes descalzos, y con ella cambió el rostro de la Orden.

La reforma le costó caro. En 1577 sus propios hermanos de la rama no reformada lo encarcelaron en Toledo, en una celda estrecha, durante nueve meses. Ahí, sin papel y casi sin luz, compuso de memoria buena parte del Cántico espiritual. Escapó una noche de agosto de 1578.

De esa experiencia salieron los libros que lo hicieron maestro: Subida del Monte Carmelo, Noche oscura, Cántico espiritual y Llama de amor viva. Su tema es siempre el mismo: cómo pasa una persona de una fe hecha de consuelos y costumbres a un encuentro real con Dios, y qué hacer cuando ese camino se vuelve oscuro. Murió el 14 de diciembre de 1591 en Úbeda, que es el día en que la parroquia celebra su fiesta patronal.

En la tarde de la vida te examinarán en el amor. San Juan de la Cruz

Fue canonizado en 1726 y en 1926 el papa Pío XI lo declaró Doctor de la Iglesia, con el título de Doctor Místico. Por eso 2026 es un año especial: se cumplen trescientos años de su canonización y cien de su doctorado, y la Orden vive un Año Jubilar Sanjuanista abierto el 13 de diciembre de 2025.

Esta parroquia

Primero fue una casa de retiro

Los movimientos de la parroquia El Carmen, sobre todo los de matrimonios, necesitaban un lugar donde tener sus retiros. El padre Manuel Coneza, un español que trabajó mucho en estas tierras y que ya descansa en paz, consiguió este terreno y empezó a levantar una casa de retiro para los grupos juveniles y las comunidades de la parroquia.

Después de mucho trabajo la casa de retiro quedó lista, pero faltaba la capilla. El padre empezó entonces un proyecto pensado como capilla de la casa de retiros. El proyecto fue creciendo, y cuando se presentó oficialmente ya no era una capilla: era una parroquia que respondiera a las necesidades de todas las familias que vivían alrededor, en una zona donde se estaban desarrollando muchos proyectos residenciales.

Los frailes del Consejo Provincial no estaban del todo de acuerdo, porque la Orden ya llevaba adelante una parroquia muy grande. Con la intervención del arzobispo se tomó la decisión, y lo que iba a ser una capilla sencilla quedó constituido como la Parroquia San Juan de la Cruz.

La primera piedra se colocó alrededor del año 2005 y la parroquia celebró hace poco sus quince años de fundación. No es una parroquia antigua, es realmente reciente, pero ya lleva bastantes años caminando aquí, integrando cada vez más movimientos y comunidades.

Nota para la parroquia: las fechas exactas de la primera piedra, de la erección canónica y del nombre completo del arzobispo que intervino están pendientes de confirmar. En cuanto nos las envíen las precisamos en esta página.

Carisma

¿Qué es un carisma y cuál es el de los carmelitas?

Un carisma es aquello que distingue a un movimiento dentro de la Iglesia, lo que hace que su trabajo tenga un enfoque propio. Los salesianos, por ejemplo, tienen el carisma del trabajo con jóvenes. Los mercedarios trabajan con personas encarceladas.

Los carmelitas nacen como un movimiento de religiosos dedicados de manera especial a la oración y a la misión. Nuestro carisma es la contemplación y la vida espiritual. Por eso todo nuestro trabajo va enfocado a acompañar a las personas para que puedan tener una experiencia de Dios auténtica, no superficial.

En Centroamérica eso se traduce en obras concretas: casas de retiro, centros de espiritualidad y escuelas de espiritualidad en cada país, algunas de ellas también virtuales, donde se ofrecen cursos de oración, de sagrada escritura y de formación espiritual, enriquecidos con los escritos de Santa Teresa de Jesús y de San Juan de la Cruz, que son maestros en este tema.

Dedicamos mucho tiempo de nuestro trabajo pastoral a escuchar a las personas y a orientarlas en su camino espiritual, para que puedan vivir una fe auténtica y madurar en ella. Los frailes carmelitas de la parroquia

El diferenciador

¿Qué diferencia hay entre una fe superficial y una fe profunda?

Mucha gente que quiere vivir su relación con Dios se topa con la misma dificultad: no sabe si va por buen camino. Hay desviaciones frecuentes, incluso entre religiosos. Están quienes caen en moralismos, escrúpulos y legalismos, una fe de puro cumplimiento. Y está el extremo contrario, una fe tan laxa que la vida religiosa y la vida mundana terminan conviviendo como si fueran compatibles.

Lo que aporta una parroquia del Carmelo es una comunidad de frailes formados justamente en ese tema. Por carisma, la Iglesia nos ha hecho guías y acompañantes en estos procesos. Eso significa criterios concretos para discernir cuándo algo viene de Dios y cuándo no, una formación clara, y una espiritualidad centrada en Jesús y en las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad.

El objetivo no es una espiritualidad que, como decía San Pablo, lo haga a uno esclavo, sino una que lo haga libre y lo haga sentirse hijo.

Una duda común

¿Por qué les decimos frailes y no padres?

La vida religiosa comienza con los monjes alrededor del año mil. Por el año mil doscientos, con San Francisco y Santo Domingo, aparece una forma distinta de consagrarse dentro de la Iglesia: el movimiento mendicante. Ahí nacen los frailes.

"Fray" viene del latín frater, que significa hermano. San Francisco insistía mucho en que quien sigue a Jesús entregándole toda su vida está llamado, antes que nada, a ser hermano y a vivir como hermano. Dominicos, mercedarios, agustinos y carmelitas somos todos frailes porque ponemos ese valor en el centro: somos religiosos, profesamos votos de pobreza, castidad y obediencia, y vivimos en comunidad.

Casi todos los frailes optamos además por el ministerio ordenado, es decir, somos también sacerdotes. Por eso las tres formas son correctas. La gente que llega a misa dice "padre". Quien conoce el hábito café dice "fraile". No hay ninguna diferencia en el trato, aunque sí en la forma de vida: un sacerdote diocesano vive desde otro carisma, el diocesano, y nosotros vivimos desde el carisma religioso y particularmente carmelita.